VINO CON CENIZAS

Me olvidé de tu puerta,
aunque la noche que compartimos,
me asalta antes del canto
del despertador como
un enemigo inesperado,
que se agazapa
entre las sombras.
Hoy, recorro aquel camino
que tenía pendiente,
aquel que no quise mirar de frente
,-lo reconozco-,
por pereza y por miedo.
Durante el recorrido,
mis labios se van quedando sellados,
lo conocido, se desgaja
congelado tras un cristal.
Sin embargo, a pesar de mis piernas
de plomo, sé que al final
beberé vino con cenizas.

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tupperware vacío

Quisiera poder entregarte mis huesos
pero has machacado tanto los del alma
que el cuerpo tangible se repliega, se amedrenta.
Mi imaginación se ha convertido en tupperwear
vacío. Ni siquiera me atrevo a desear
que te acerques a mis cenizas. No quiero
revivir, para luego estrellarme contra el suelo.
Cada golpe es un caos, un dolor castrante
que lacera mis pies, cuando abro la marcha.
Los relámpagos perdidos me hacen comprender
que es preciso saborear primero el vinagre
para que la madera del roble se haga fuerte;
en un futuro podrá albergar el buen vino.