POR LAS RENDIJAS DEL ALMA

El panorama era desolador. Miró el lado del armario que acababa de quedar vacío y al fin pudo permitirse aquello que se había prohibido unos minutos antes; el mar se filtró por las rendijas del alma.

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Aire frío

Hay momentos en los que me siento envejecer
Mis fuerzas están languideciendo al compás lento.
de la tarde. Hay momentos en los que el pulso tiembla,
a la hora de lanzar la moneda. El sol
se cae entre los cristales. Ya no se me ocurren
palabras para llenar el vacío, que tapen
las rendijas por donde se cuela el aire frío.
Hay fracciones de segundo en las que solo pienso
en parodiar una oración con una letanía
Obsesiva: “Que no se me haya ido la vida
en vano, que la vida no se me haya ido en vano”