Sopa de primavera

Hay una sopa que se llama de primavera. Igual que la de mi vida. Y es que tengo un vínculo especial con esta estación. Que sí, que lo digo en serio. Con la  llegada de las flores me enamoré, me casé, tuve a mis niñas. La primera de abril y la segunda de mayo. Por ellas lo aguanté todo. Ahora con los cerezos en flor, entierro por fin a este desgraciado. Todo el mundo alaba mi tranquilidad. Me la he ganado a pulso

Aire frío

Hay momentos en los que me siento envejecer
Mis fuerzas están languideciendo al compás lento.
de la tarde. Hay momentos en los que el pulso tiembla,
a la hora de lanzar la moneda. El sol
se cae entre los cristales. Ya no se me ocurren
palabras para llenar el vacío, que tapen
las rendijas por donde se cuela el aire frío.
Hay fracciones de segundo en las que solo pienso
en parodiar una oración con una letanía
Obsesiva: “Que no se me haya ido la vida
en vano, que la vida no se me haya ido en vano”