VINO CON CENIZAS

Me olvidé de tu puerta,
aunque la noche que compartimos,
me asalta antes del canto
del despertador como
un enemigo inesperado,
que se agazapa
entre las sombras.
Hoy, recorro aquel camino
que tenía pendiente,
aquel que no quise mirar de frente
,-lo reconozco-,
por pereza y por miedo.
Durante el recorrido,
mis labios se van quedando sellados,
lo conocido, se desgaja
congelado tras un cristal.
Sin embargo, a pesar de mis piernas
de plomo, sé que al final
beberé vino con cenizas.

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Un segundo de cólera

Siempre igual. Aquel excusado duraba limpio lo mismo que un caramelo a la puerta de un colegio, como se dice por ahí. Pero esta vez el reguero llegaba ya hasta el arranque del pasillo, y acaba de limpiar hacía un momento… De pronto, como movida por un resorte corrió hacia la habitación donde en teoría, se encontraban estudiando los culpables. La puerta estaba entreabierta. La empujó con todas sus fuerzas y exclamó
-¡Os la voy a cortar!
Al día siguiente, cuando entró en la cocina para tomar el desayuno se encontró con una bandeja repleta de rosquillas rellenas de crema. Ella se rió entre dientes y dijo.
– No saben poco los muy desgraciados.