La diferencia

El amanecer marcaba la diferencia entre el paraíso del sueño y la pesadilla de ese despertar antes de tiempo. Lo odiaba. Se levantaba empapada en sudor y el estómago caía como una piedra sobre sus entrañas. Para aliviarse tenía que lavarse la cara con agua fría varias veces. Sin embargo esta vez era diferente. Se puso las zapatillas, encendió un cigarro y se asomó a la ventana para disfrutarlo.

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ANIMUS POST CABALGATAM II

Veo delante de mí, un paisaje en sombras.
Me aterra no encontrar ni siquiera
una mísera farola en mi recorrido.
Solo encuentro calles viejas;
empedrado gastado,
con antiguas historias
llenas de veneno.
Todo está a oscuras.
Parece el material de una pesadilla.
Nada alivia el peso
de ese espacio infinito, enorme
El aire está tan concentrado
que el simple hecho de respirar
produce dolor. Más allá de las tinieblas
hay figuras de gente riendo
y un calendario que rompe las espaldas
Sin embargo camino. La misma pregunta
late por debajo de las sienes
¿Qué puedo encontrar en este viaje?