Aunque sea con retraso

Habían pasado treinta y un años desde aquella conversación en el puerto. Los cabellos de ambos lucían las primeras luces del otoño. Él dijo: “Perdona el daño que te hice”. Ella sonrió. El tiempo y la vida habían borrado las lágrimas. Aquello había sido una cosa de chiquillos. Alzando los hombros le contestó: “ Disculpas aceptadas, aunque sea con retraso”

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La mirada de los hombres

cropped-dscn1057.jpgRío silente. Los hornos
están escondidos bajo la brisa.
Ladran los perros.
El gorjeo de los pájaros
se ha trasformado en un triste
trino. El canto del gallo
ha olvidado la hora.

Las gaviotas traen su grito
desde el mar. Por fin escucho sonidos
que no ruido. Hasta los coches cantan
canciones a ritmo de embrague. Llueven
hojas que no cumplirán
otoño. Río silente.
Ventiladores y hornos.
Aquí, no temo
la mirada de los hombres.