Ni más ni menos

Tengo las asentaderas encallecidas,

ni más ni menos que los demás.

Caminar y caer entre piedras

es lo que tiene. Sin embargo

hay momentos en  que el mar

con su sal amarga, invade los sueños

Por fortuna, sabemos que todos los días

amanece tras las ventanas.

Sabemos, con toda certeza

que aunque el cielo esté oscuro,

el sol termina luciendo.

 

 

 

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