Oscuridad sobre mi cabeza

Dejo caer la oscuridad
sobre mi cabeza
y la convierto en una pantalla
en blanco. En un momento
queda proyectado
el laberinto de túneles
que voy atravesando
a una velocidad infinita.
Para viajar, no hace falta
echarse una maleta al hombro
en busca de grandes distancias
Eso es para refrescar los ojos.

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La cima del Everest

Fue un error. Un tremendo error. Tras aquella preciosa sonrisa, se escondía una persona posesiva. Cuando deseaba que las cosas fuesen como quería, recurría a todo lo que tuviese a su alcance para ejercer una presión tan fuerte como la de una plancha hidráulica.
Esta vez no dudó en quedarse embarazada.
-Boda por lo civil y listo, había dicho él como único acto de rebeldía.
Ella accedió a regañadientes. Le habría gustado ir a todo tren por la iglesia, rodeada de todos sus amigos, como una feliz mujer casada, que había alcanzado la cima del Everest vestida de blanco. También por parte de la familia de ella y la suya hubo quejas y protestas, pero él se mantuvo firme. Boda civil y comida familiar.
Y así se hizo.
Durante un mes, cara a la galería, el matrimonio era perfecto. En cambio de puertas adentro la convivencia se convirtió en un infierno. Cuando ella perdió el niño, no lo pensó dos veces, cogió la maleta con todo lo necesario y dijo.
-Nos vemos en el juzgado
-¿Quién te crees que eres?-le grito, después de desgranar las amenazas de siempre- ¡Al final encontraré a alguien mejor que tú!
Él encogió los hombros y replicó.
-Pues sea quien sea lo compadezco.