Nos mantenemos alerta

Desde que te has ido, la gente encuentra extraña la casa

Nosotros, a pesar de que vemos el hueco, no,

al contrario. Quizás una parte de tu energía

se haya quedado dentro. Desde entonces la memoria

retumba dentro del estómago. Cada detalle perdido

recobra por un momento su luz. La corriente sigue su camino.

la tierra purifica las vivencias. No hay posibilidad

de volver a mirarse en el espejo. No, no veo

hostil la casa. No nos has abandonado.

Tu reposo no necesita flores que lo conecten

a este conglomerado caótico de rutas y de mapas.

Nosotros somos el hilo que te une al mundo.

Eso es algo que sabemos, que nos indica el instinto.

Yo me limito a poner palabras a los nuevos movimientos

que sacuden los cimientos de la convivencia

de ese murmullo de sonidos alojado en este oleaje de angustia.

Con tu marcha, aunque nuestros rostros se mantengan igual,

se nos han ido un puñado de años. Sin embargo

transitamos por estas aguas revueltas

escuchando la voz de ese instinto guía.

Nos mantenemos alerta.

Confiamos.

Promesa firme

No me hace falta
convocar a la muerte;
muero muchas veces,
yo sola, o al menos
de vez en cuando la rozo.
No volveré a decirte,
madre,
que cortaré el hilo
que teje la parca.
No lo volveré a decir
aunque la boca se llene
de ácido y sal.
Ya conozco el linde
resbaladizo del camino
cuando no deseo nada,
cuando mis sueños se transforman
en entelequias,
cuando me desdoblo
y me desplomo en lo más profundo.
Pero no puedo dejarme caer
Tengo miedo, al igual
que la tía
Si, ya sé lo que es morir.
Mañana me pondré
los pendientes más pequeños
para volver a la vida