PERDIDO ENTRE CONOCIDOS

Las luces se encendieron. La fiesta empezaba a animarse. El se sentía exiliado de sus amigos, perdido entre conocidos. Cuando empezaba a sentir un nudo en la garganta y se disponía a volver a casa para lamerse las heridas, sonó el teléfono. La conversación no duró más de cinco minutos, sin embargo estaba satisfecho: había obtenido una respuesta.

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Señor de las canciones

Si me preguntan la edad,
me muero de miedo.
Caminando, caminando
yo, perdí las hojas verdes.
Veo hoy alguna de ellas,
amarillas, pisoteadas….
Si a mí me preguntan
por los kilómetros
de mi recorrido,
el vértigo se hace estola
de visón y rompe
mi voz en pedazos.
Me paraliza las manos.

Pero dime, Señor de las canciones
¿Por qué no se oye tu canto
entre las ramas? ¿Por qué
ha enmudecido la noche

Si me preguntan
¡Ay! Si me preguntan.
Se me atascan las respuestas.