Pensamientos de café

20150805_175628Por un momento
pensé que un vulgar muro
era un juncal del color de los rubíes,
fuego en medio de un parque de barrio.

Por encima
del abeto
clavado en el centro
del parque,
ha sobrevolado
el signo de la lluvia
y de las tormentas.

La muerte
no es gran problema
si se tiene
la cara limpia.

El humor es un gran arma.
No sé si cargada
con la polvora del futuro.
Más bien, es de tiro
instintivo.
A veces, cruzar
hasta la acera
de enfrente… tienta.

A mi, no sé que me colocaron
entre las manos
si una pieza de “lego”
o la llave de aarranque
de una nave espacial.
Ultimamente
surgen demonios
de entre la hierba.

El frío se comió
los suspiros,
blanqueó las ideas,
pero pese al hielo
que cortaba los latidos
siempre tuve
la sensación
de ir por el buen camino.

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A pie de corriente

Estoy aquí, es verdad.
La gente me reconoce;
un cielo azul se adhiere
a mis ojos.

Me rio, es verdad.
Me cuesta trabajo.
Algunas veces la luz
se va, todo queda a oscuras
Entonces me invade el pánico.
El presente y el futuro
se asemejan a una noche
donde el aire puede ser
irrespirable.

Canto. Es cierto.
Oigo mi voz deslizarse
por las notas y crear
meandros donde hay escollos
sólo en apariencia.

La brisa marina, abre
los respiraderos, rompe
los muros en mil pedazos.
Azules y verdes,
hasta ahora ignorados
llenan el espacio.

Los barrotes de la jaula
no se rompen, se disuelven.
Los pájaros de colores,
llenan el aire. Recuerdo:
las hojas me esperan
en el río.

Mi corazón late.
Es algo cierto, palpable.
Su palpitar se hace eco
en mis costillas. Recuerdo:
las hojas me esperan
a pie de corriente.