VINO CON CENIZAS

Me olvidé de tu puerta,
aunque la noche que compartimos,
me asalta antes del canto
del despertador como
un enemigo inesperado,
que se agazapa
entre las sombras.
Hoy, recorro aquel camino
que tenía pendiente,
aquel que no quise mirar de frente
,-lo reconozco-,
por pereza y por miedo.
Durante el recorrido,
mis labios se van quedando sellados,
lo conocido, se desgaja
congelado tras un cristal.
Sin embargo, a pesar de mis piernas
de plomo, sé que al final
beberé vino con cenizas.

Suma y cuenta

Para mi amiga Servan

Gota más gota: dos gotas.
Dos gotas más mil: un arrollo
que corre salvaje, por la ladera
de la montaña
arrastrando en su fondo
filamentos de hielo.
De ahí, un río.
Este río más otro:
una serpiente de cristal
líquido que derriba
muros y alambradas
que se desborda por los caminos,
se transforma en fuente.
En charco donde refrescar
los pies,
donde mirar al cielo.