La diferencia

El amanecer marcaba la diferencia entre el paraíso del sueño y la pesadilla de ese despertar antes de tiempo. Lo odiaba. Se levantaba empapada en sudor y el estómago caía como una piedra sobre sus entrañas. Para aliviarse tenía que lavarse la cara con agua fría varias veces. Sin embargo esta vez era diferente. Se puso las zapatillas, encendió un cigarro y se asomó a la ventana para disfrutarlo.

Pensamientos de café

20150805_175628Por un momento
pensé que un vulgar muro
era un juncal del color de los rubíes,
fuego en medio de un parque de barrio.

Por encima
del abeto
clavado en el centro
del parque,
ha sobrevolado
el signo de la lluvia
y de las tormentas.

La muerte
no es gran problema
si se tiene
la cara limpia.

El humor es un gran arma.
No sé si cargada
con la polvora del futuro.
Más bien, es de tiro
instintivo.
A veces, cruzar
hasta la acera
de enfrente… tienta.

A mi, no sé que me colocaron
entre las manos
si una pieza de “lego”
o la llave de aarranque
de una nave espacial.
Ultimamente
surgen demonios
de entre la hierba.

El frío se comió
los suspiros,
blanqueó las ideas,
pero pese al hielo
que cortaba los latidos
siempre tuve
la sensación
de ir por el buen camino.

El vacío

Fue visto y no visto. Los vecinos, los comerciantes de las cercanías, no acababan de creérselo. De aquel incidente tan rápido como extremo, quedaba un reguero de sangre y los ecos de la sirena de la ambulancia, que se alejaba a toda velocidad rumbo al hospital. El impacto de la noticia fue calando después por todo el pueblo como una mancha de aceite. Al final de la tarde y durante el día que siguió, el único tema de conversación era aquella nota discordante que había roto la melodía dulce y tediosa de la monotonía diaria.
La víctima era persona conocida.

Las hipótesis más disparatadas
Entonces llegaron las conjeturas, las hipótesis más disparatadas. En el círculo más cercano a Víctor González Iglesias, varón de cuarenta y cinco años según el parte del juzgado, -Viti el del guardés, para los vecinos,- todo eran aspavientos: quién lo diría, si lo llego a saber, vaya por Dios. Los más allegados se dirigieron al domicilio familiar para acompañar a la única tía, que se quedó sentada en el salón, sin poder articular palabra, mientras afuera, los demás amigos esperaba noticias del hospital en el lugar de costumbre.<

Vida normal antes de los hechos
En ese momento el reloj empezó a correr El viernes anterior a los hechos, hizo su vida normal. Pasó la mañana en el telecentro buscando trabajo; hacía un año que estaba al paro. Una regulación de empleo en la empresa de construcción donde trabajaba hacía cinco años, lo había apartado de su puesto de ingeniero. Luego, para “no quedarse hecho una momía” como a él acostumbraba a decir se fue a echar una caminata por el paseo fluvial, y a las dos en punto se sentó a la mesa con su tía.Tras la comida se retiró a su cuarto a echar una siesta; a las cuatro y media se fue a echarle una mano a Ramón, con su huerto.

Este Viti es un genio
Ramón, el manco, apodado así por familia, había sido amigo del padre Víctor y cuando éste falleció, el manco transfirió ese sentimiento de afecto al hijo y resto de la familia. Mon, como muchos lo llamaban, era hombre de pocas palabras. La tarde con él, se deslizaba en un trabajo hecho sin prisa pero sin pausa, con un silencio concentrado, intenso, interrumpido solo por preguntas como
-Este palo tendría que ir así, en vez de como lo tienes Mon, ¿No te parece?
El viejo se limitaba a asentir sin decir una palabra y deja hacer al chico, un maduro separado y con dos hijos. Pero para Mon eso daba lo mismo.
Si Viti venía con cosas como “Mon, esto está muy al norte ¿Y si lo plantáramos más para acá que está un poco más al sur?” Él torcía el gesto como cuando de niño lo mareaba a preguntas y sacudiendo la mano de forma breve y brusca, le daba a entender que le daba carta blanca. La huerta no era cuestión de vida o muerte pero cuando venían los buenos resultados no se privaba de comentar por ahí.
-Este Viti, chicos, es un genio. Tenían que nombrarlo ministro.
Y todos, o al menos la mayoría, le daba la razón. Nadie ponía en duda que Viti fuese una persona válida.

Un mal momento lo tenemos todos
A la media tarde, tras una ducha, volvía a conectarse a su ordenador personal en su intento de encontrar algo en España, desoyendo los consejos de familiares y amigos.
Desde la separación no tenía otra idea que la de estar lo más cerca posible de sus hijos, pero las cosas estaban muy lejos de resolverse de forma amistosa. Lilian, su mujer no dudaba en utilizar a los niños como arma arrojadiza. La tía Visi había intentado convencerlo de que debía de dejar el asunto, de que esperase a que los niños estuviesen en edad de recapacitar. En el pueblo no le quedaba nada.
-¿Y dejar a la mejor tía del mundo?
-Venga deja de darme coba. Lo único que vas a conseguir de todo esto es una guerra infinita, que os va a hacer daño a ellos y a ti. Hay que saber cuando se debe desistir.
-¡Pero si son mis hijos!
-¡Ay, neno! Los hijos son más de la madre que del padre.
-¡Hombre! Exclamaba él dolido. Entonces la anciana guardaba silencio y se retiraba a trastear por la cocina.
Ese mismo viernes cenaron a las ocho y media. Vieron la televisión hasta las diez y cuando la tía se fue a dormir, Victor cogió su guitarra y salió hacia el “Ritmos”, donde le esperaban los amigos para cantar hasta la hora que hiciese falta. Allí lució su virtuosismo con las cuerdas, bromeó con Guaya, su antigua novia de juventud . Sin embargo en el momento menos esperado el rostro del hijo del guardés se ensombreció. Uno de los amigos más íntimos quiso preguntarle que le pasaba, pero otro compañero de jolgorio lo detuvo.
-Déjalo. Un mal momento lo tenemos todos.

En suspensión
Oscuro, muy oscuro, como la escalera del desván de casa de su abuelo…
Cuando eras pequeño tenías mucho miedo a subir por aquellas escaleras, a partir de determinadas horas de la noche. Si, ¿Lo recuerdas, verdad? A tu prima Celia le encantaba provocarte… No hay sensaciones, tampoco sentimientos. Estás como suspendido en medio de esta oscuridad. La otra la fuiste superando con el tiempo, Pero esta… No era necesaria porque había remedio ¿Lo sabes, no?
Llevabas tiempo quemado, como se dice por ahí, pero estabas empeñado en no querer admitirlo ¿Qué creías que ibas a ver? ¿La cara de tus hijos? Nuria habrá cumplido ya los doce años. Fue el otro día, el otro día, el otro día… ¿Hay otro día? No estás en ninguna parte amigo ¿Dónde están esos paisajes que tanto describen por ahí? Ni siquiera eres capaz de saber si estás vivo o muerto.

Nuría, su pequeña, empezando a ser una jovencita. Una vez más Lilian ha vuelto a utilizar a los chiquillos como proyectiles para minar su moral, su autoestima.

Más de una vez pudiste haberla denunciado pero no lo hiciste. Por los niños, te repetiste a ti mismo una y otra vez, pero la verdad es que no te veías con fuerzas. Cuando por fin lo hiciste te viste empujado a ello. La liquidación que te dieron por tu ERE fue sustanciosa, te podrías haber arreglado bien. Casa gratis… Si, ya sé, contribuyes con la comida. El paro al que tienes derecho, pero está la pensión de los hijos que comen que estudian.

Y Lilian eso no lo perdona.
En cualquier otra sería comprensible ¿Ella…? La pensión es una excusa ¡Vamos! ¿Y dices que no te dabas cuenta? Según las últimas noticias, ella está liada ahora con un pez gordo, que se gana sus buenos dineros.

La encantadora Lilian.
Tan snob y novelera que no le gusta que la llamen por su verdadero nombre. No puede decirse que tuviese una cara guapa, pero su figura y su estilo compensaban aquellos inconvenientes. Te embrujó desde el primer momento que la viste ¡Lo que son las cosas! Al principio no te hizo mucho caso, hasta que una tarde, cuando empezabas a darte por vencido se te colgó del brazo. Acabas de ascender en tu empresa y todavía podías llegar más alto. Esta Lili, como tú la llamabas en los momentos más tiernos siempre supo arrimarse a los buenos.
Pero ¿Importa eso ahora? No ahora te preocupan tus hijos, porque diga lo que diga tu tía, son también tuyos. Esperabas con ilusión el cumpleaños de Nuria. Sabías que ya empezaba a calzar el treinta y nueve. La última vez que la viste le preguntaste hasta donde iba a llegar si seguía creciendo así. Ella te contestó
-¡Hasta la luna!

Y los dos os reísteis de buena gana.

Ese par de francesitas
Deseabas con ilusión ese cumpleaños. Como coincidía con el tiempo de visita, habías planeado llevar a los niños a tomar una hamburguesa, y aprovechar el momento del postre para regalarle a Nuria ese par de francesitas que tanto le gustaba.
Ese tipo de calzado la favorece; tiene los pies largos y finos como su madre. Entonces el mazazo. Ese mismo día, por la mañana, te enteras de que ha quedado con unas amigas para celebrarlo. Lo aceptaste. Comprendías que se iba haciendo mayor y que tenía que aprender a volar por su cuenta como todos. Después Lilian te contó que los chicos y ella se iban a trasladar a Londres con su pareja. A LuisMa le había salido allí un buen puesto que no podía rechazar y a los niños el inglés les iba a venir…
Al día siguiente enviaste el paquete por correo con una postal un poco cursi y te fuiste a la huerta del Manco Estuviste allí todo el día. Trabajaste de forma maquinal, sin decir palabras. Mon, prudente, no te preguntó nada
.

Un nuevo tira y afloja
Aún sigues viendo todo oscuro. Te quedaste sin fuerzas, tras el último tira y afloja de volver a negociar las visitas.
-Hay muchas cosas que hacer, compréndelo Viti
Sólo pudiste ver a tus hijos dos días antes de que salieran de viaje. Con pena descubriste que Jorge, te miraba ya como a un extraño. Nuria en cambio hizo cuanto pudo por animarte. Te enviaría un e-mail todos los días. Le seguiste la corriente con la mejor de tus sonrisas. Le aconsejaste que tuviese cuidado con los chicos ingleses.
-¡Venga ya papá! Te contestó
Pero en el fondo sabías que la comunicación iba a ser dificil. La adaptación lo primero. Luego las clases, nuevos amigos. Tendrías que esperar a las vacaciones. Y entonces ¿Qué encontrarías? ¿Unos desconocidos?
No pudiste pararte a pensar en ello mucho tiempo. Porque Lilián no pensaba darte cuartel. Cada fin de mes reclamaba la pensión desde el Reino Unido. Aguantaste un año hasta que por fin te retrasaste en el pago. Lilián entonces te denunció. En el juicio su abogado te presentó casi como un delincuente. De nada sirvió que se presentasen pruebas de buena conducta, de que buscabas trabajo… Terminaron embargándote una buena parte de tu paga del paro.

Un abismo cada vez mayorbosque
Como no querías ser una carga para la tía Visi, te presentaste a todo tipo de trabajos. Hasta opositaste para peón y jardinero. Cuando por un pelo, como se dice, te dejaron fuera en esa última, el agujero que se iba formando bajo tus pies se hizo aún mayor.

Había remedio

Pero las tinieblas te impedían ver. En tu recuerdo se abre paso el vacío. Es el roce del aire, en el instante en que tu cuerpo se acerca a una velocidad vertiginosa al suelo, como si fuese atraído por un imán.

¡¡¡Había remedio!!!

Ese pensamiento gritaba dentro de tu cerebro antes de que todo se apagase

¡¡¡¡Había remedio!!!!

-Doctor, el paciente da síntomas de reacción dijo la enfermera de guardía
El médico se quitó las gafas y la miró con aire escéptico Era joven. Poca o ninguna experiencia. Los principiantes querían ver signos de vida en medio de la nada. Aquel como era profundo. Carraspeó y dijo
-Pueden ser reflejos. No hay que hacerse ilusiones. Es un milagro que esté vivo, si a eso puede llamárselo así, con semejante impacto. Observe pero no le diga nada a la familia.

Estás en terreno de nadie. Te toca decidir. Volver a la superficie o desaparecer ¿No te hablaban de ir a conducir camiones a Dinamarca? ¿Tienes el permiso D? Lo sacaste por una broma y mira por dónde

Hay remedio

Agua, mucha agua alrededor, lo mismo que te contó Covadonga, la hermana de uno de tus amigos de verano, Dani. Eran de Madrid, pero su familia era del pueblo Se cayó al agua se estaba ahogando pero empezó a dar los brazos y las piernas, por instinto, para salvar la vida. Tú tienes que hacer lo mismo. Tienes que darles a tus hijos la oportunidad de reencontrarte.

¡¡¡Hay remedio!!!

-¡Doctor, rápido!
La máquina de constantes vitales emitía pitidos agudos e intermitentes
-¡Doctor, rápido, por favor, está volviendo!