En breve

Escaleras reptando
en soledad.
Día, reloj de arena

Cementerio dormido,
marmol inerte.
Lágrimas ya resecas.

Olvido a la parrila.
Sobre el papel,
rescoldos encendidos.

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Bocanadas convulsas

De nada sirve quedarse
contemplando estelas
blancas en el cielo.
Su reguero de espuma gaseosa
trae solo olvidos atrasados,
y lágrimas morosas
a un interés leonino
¡Qué cara ha salido
la sal después de todo!
Parece que la vida se asfixia
perdida en un punto
desviado del espacio y el tiempo…
Otro trazo en el cielo.
La esperanza es tozuda,
más bien, estúpida.
Sin embargo entre bocanadas
convulsas, esa misma vida
reclama su parte.

Propósitos

Caminaré, porque la vida solo mira hacia adelante.
Caminaré, porque mis muertos me empujan desde sus
cenizas yertas. Porque me lo debo a mi misma,
a los años de camino que han conseguido
hacerme como soy ahora. Aún tengo fe y brillo en
los ojos. Me queda coraje. He dejado mi niñez,
mi adolescencia y parte de mi madurez entre la podredumbre
y las flores.
Me levantaré, porque aún hay música y canciones rebosando dentro de mi garganta.

Enola Gay

Enola Gay ha hecho
temblar el mundo
otra vez. El blanco
y el negro han vuelto
a unir sus manos:
más funerales,
más lágrimas
de sangre. Solo
una flor pintada
de crema recuerda
que algo de
éter melódico
es posible.

De pianos

Los pianos, los animales
y los niños vienen
a ser todos lo mismo:
Necesitan movimiento
para no perder la forma

El viejo piano
de nuestra antigua sala
de ensayo, canta
como un viejo cantante
de Jazz en decadencia.
Sus notas, exhalan un vaho
con reminiscencias
de güisqui y tabaco malo

Un largo caminar
por un túnel estrecho
y largo, lleno de silencio,
habitado por esperanzas vacías.
El agua no fluye como debiera.
Circula entre murmullos inconexos…
La canción está envasada al vacío.

Sorpresa

Subieron al piso. Tenían que ver una cosa en el ordenador. Ella se sentó en la mesa del salón y se puso a manejar el aparato. A los pocos segundos, tras un sobresalto exclamo:
-Pero ¿Qué estás haciendo?

Mantra obsesivo

Uno, dos y tres
las notas del piano
me llevan al limbo.
Mi limbo es una habitación
con los trastos desordenados,
donde reina el vértigo.
En pocos pasos, llego
al camino de la resaca,
repitiendo como un mantra
obsesivo, el deseo del sabio.
Que nada haya sido en vano,
que nada haya sido en vano.

Tiempo en sombra

Tengo que atravesar la oscuridad,
la falta de palabras.
El agua llena la alberca,
pero no llega a las semillas.
Tengo que pasar
ese tiempo en sombra.
Las plantas por nacer
claman a gritos su sed,
mientras yo camino a garabatos

Tosía. Tosía cada vez más fuerte. Se ahogaba. La tensión había roto todos los diques. No merecía la pena seguir aguantando.

El cachorro corría, saltaba. Hacía cabriolas al tiempo que mordisqueaba la mano o cualquier cosa que se le pusiera al alcance de sus dientes de alfiler. Parecía una peonza.

La pluma se deslizaba sobre el papel. Cada letra era un espasmo. Lo importante era no volverse loca.