Hojas muertas

Sobre mi espalda,

pesan las hojas muertas.

La luz de las ventanas

me atrae. Ante ellas

soy como una mariposa

nocturna fuera del camino.

Por una vez reseteo,

vuelvo a ser niña,

a inventar historias

que no van a ningún lado

¿Y las de ahora?

UN REGALO MEJOR

Tenía de todo. No sabía qué regalarle, hasta que en una tienda de juguetes ecológicos, encontró una peonza. Con mucho escepticismo, la compró y le pidió a la dependienta que la envolviese con vivos colores. Contra todo pronóstico el juguete fue un éxito. Al principio el niño se extrañó al verlo. Nadie le hacía regalos así. Después empezó a manipularla hasta que al tercer intento logró hacerla girar sin que volcase. Mientras ella observaba complacida los movimientos de su nieto, los padres le dijeron:“Desde su último videojuego, nunca lo vimos tan interesado. Felicidades, yaya. No pudiste hacerle un regalo mejor”

Murallas (Novela corta) – 6

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MURALLATITULO

6 (I)

Hijo único, de madre única, de un padre único que convertía madera rescatada de castaño en un diván; de peral, la mesa de marquetería turca; de la teca, una  cuna labrada; del roble, un ataúd…  Orgullosos de mancharse las manos, de destrozar la madera, de lanzar objetos cortantes contra la marea.

No quería esculpir un ángel custodio, ni encolar las patas de una silla,  ni recortar astillas. Quería recomponer los fragmentos perdidos de la dicha; por la mirilla, espiaba los pasos febriles. Se clavó la mano a la silla preferida de su padre a los ocho, porque sabía que el dolor no le era ajeno. Y lo celebraba arrojando gritos al cielo.

La sangre fluye desde la máquina. La sangre fluye desde la máquina.

Era el Niño Jesús en Nochebuena, el Espíritu Santo en Pascua, aunque su pelo se oscurecía por momentos y acabó siendo Judas Tadeo. Fue un error acudir al colegio cristiano…

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Nos mantenemos alerta

Desde que te has ido, la gente encuentra extraña la casa

Nosotros, a pesar de que vemos el hueco, no,

al contrario. Quizás una parte de tu energía

se haya quedado dentro. Desde entonces la memoria

retumba dentro del estómago. Cada detalle perdido

recobra por un momento su luz. La corriente sigue su camino.

la tierra purifica las vivencias. No hay posibilidad

de volver a mirarse en el espejo. No, no veo

hostil la casa. No nos has abandonado.

Tu reposo no necesita flores que lo conecten

a este conglomerado caótico de rutas y de mapas.

Nosotros somos el hilo que te une al mundo.

Eso es algo que sabemos, que nos indica el instinto.

Yo me limito a poner palabras a los nuevos movimientos

que sacuden los cimientos de la convivencia

de ese murmullo de sonidos alojado en este oleaje de angustia.

Con tu marcha, aunque nuestros rostros se mantengan igual,

se nos han ido un puñado de años. Sin embargo

transitamos por estas aguas revueltas

escuchando la voz de ese instinto guía.

Nos mantenemos alerta.

Confiamos.

Sopa de primavera

Hay una sopa que se llama de primavera. Igual que la de mi vida. Y es que tengo un vínculo especial con esta estación. Que sí, que lo digo en serio. Con la  llegada de las flores me enamoré, me casé, tuve a mis niñas. La primera de abril y la segunda de mayo. Por ellas lo aguanté todo. Ahora con los cerezos en flor, entierro por fin a este desgraciado. Todo el mundo alaba mi tranquilidad. Me la he ganado a pulso

El avance del desierto

Cuando veo la montaña de polvo al otro lado del cristal, siento

deslizarse el hastío lento, silencioso como la nieve, Tengo miedo a

morirme antes de tiempo.Mi corazón está a cero grados. A esta temperatura

mal pueden vivir abejas y flores. Tiendo la mano buscando un rayo de sol,

que impida el avance de este desierto.