Lunes azul

Lunes azul,
como un mar inmenso,
como un cielo sin horizonte.
Los motores van a mínimos.
Primer dÍa azul
como el hielo
¿Llegará por fin, la luz a mi patio?

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El humo de las chimeneas

Paisaje oscuro
con ramas desnudas.
Tras la ventanilla
todo parece contarnos
que las cosas continuarán
donde están ahora;
el humo de las chimeneas
dice, sin embargo, lo contrario.

Malditas matemáticas

Uno más uno, dos.
Dos más dos, cuatro.
Diez más diez, veinte
y otros diez treinta…
¡Malditas matemáticas!
Tan maravillosamente bellas
Tan cruelmente exactas.

Mucho ruido

Hay mucho ruido
a pesar del silencio.
En medio de esta algarabía
busco ese centro
que me esquiva.
En la corriente del día
a dia nado entre líneas
y me ahogo en un mar
de frases que se asoman
pero nunca llegan a término.
Suena una canción.
Su ritmo se balancea
hacia el vacío de recuerdos…
Me pregunto:
¿Qué puedo aportar
si los pierdo?

Cielo azul, rabia nublada.
El camino no debe
recorrerse en una pecera,
si el vidrio se rompe,
el pez puede morir…
Los sentidos se
ponen en marcha.
La noche ya no te pertenece.
Los párpados se aligeran;
la lucidez salió dando
gritos por los pasillos.
Al otro lado de la consciencia,
se ven casas en llamas:
De una simple chispa
ha surgido el infierno.

Bocanadas convulsas

De nada sirve quedarse
contemplando estelas
blancas en el cielo.
Su reguero de espuma gaseosa
trae solo olvidos atrasados,
y lágrimas morosas
a un interés leonino
¡Qué cara ha salido
la sal después de todo!
Parece que la vida se asfixia
perdida en un punto
desviado del espacio y el tiempo…
Otro trazo en el cielo.
La esperanza es tozuda,
más bien, estúpida.
Sin embargo entre bocanadas
convulsas, esa misma vida
reclama su parte.

Propósitos

Caminaré, porque la vida solo mira hacia adelante.
Caminaré, porque mis muertos me empujan desde sus
cenizas yertas. Porque me lo debo a mi misma,
a los años de camino que han conseguido
hacerme como soy ahora. Aún tengo fe y brillo en
los ojos. Me queda coraje. He dejado mi niñez,
mi adolescencia y parte de mi madurez entre la podredumbre
y las flores.
Me levantaré, porque aún hay música y canciones rebosando dentro de mi garganta.

Enola Gay

Enola Gay ha hecho
temblar el mundo
otra vez. El blanco
y el negro han vuelto
a unir sus manos:
más funerales,
más lágrimas
de sangre. Solo
una flor pintada
de crema recuerda
que algo de
éter melódico
es posible.