Entradas de juglar2

Hola: Mi nombre es Teresa Fernández-Barbón Fernández. Un día me pregunté como sería la experiencia de escribir un cuento o una novela. Tenía diecinueve años y aquello me parecía algo mágico e inalcanzable… hasta que un buen día me puse. Primero fue una palabra, luego otra. De ahí a tener construidas varias oraciones, fue sólo un paso. Con el tiempo fui descubriendo que es cuestión de práctica, no tomarte demasiado en serio y estar dispuesta (en mi caso, pues soy mujer) a convertir unos remiendos dispersos en una colcha o en un buen tapiz. Según se tercie, pero controlando. Este blog es para mí un medio de dar salida a mi expresión. Pero gracias a Mercedes Molinero, vuelvo a abrir la puerta para colaboraciones especiales Espero que disfrutéis.

Gozo y tensión

El verano es sangre

que se pierde en el salitre.

Gozo y tensión.

Una cuerda rechina

entre los clavos .

El azul del cielo es una losa

pesada. Los signos de interrogación

amenazan desde el aire.

Las burbujas de cieno

quedan al descubierto.

Aviones afilados desde lo alto:

Las gaviotas proclaman su pánico.

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A perro flaco

Por segunda vez en lo que va de noche la abuela llora. El dicho de que a perro flaco…. parece que va cumpliéndose punto por punto. No hace ni dos semanas que mi hermano ha muerto de una sobredosis, y a mi madre no se le ocurre otra cosa mejor que desaparecer. Si soy sincero no debería de extrañarme. Estos últimos días le dio por ir a los sitios que Joel frecuentaba. Llegaba a las tantas borracha o drogada, pero no estaba ida.
A mi padre esto lo supera. Se refugia en el trabajo y después del funeral de su hijo ha bloqueado el paso a las lágrimas. Cuando se enteró de la desaparición de su mujer, se encerro en su estudio y me dejó a mi solo con el fregado. Esta tarde no fue una de las mejores de mi vida. Elisa mi hermanas pequeña ha tenido problemas en el Insti. Ayer llamaron a casa, Se había peleado con una compañera y se había enfrentado al profesor de guardia. Como parece ser la tónica en estos tiempos, me tuve que comer, como quien dice, el marrón. La cara que puso el jefe de estudios cuando me vio en su despacho a mí en vez de mi padre fue todo un poema. Argumentó que yo no tenía la representación del cabeza de familia, yo le dije que era mayor de edad, le dí la mejor excusa que me pareció para mi padre y escuché con la mayor tranquilidad ue pude la exposición de los hechos. Después busqué a mi hermana por todo el Instituto. Me la encontré en el bar de la esquina con la cazadora preferida de Joel. La agarré por el brazo, la saqué fuera y traté de quitársela. El pollo que montamos fue de los que hacen historia, Terminé abofeteándola y ella me arañó la cara. Desde entonces está encerrada en su cuarto, del que no salíó ni para comer.
Y ahí esta abuela. La pobre yaya trata de mantener el tipo delante de nosotros. Ahora que piensa que no la veo se ha sacado un clinex del bolso, finge que se suena, pero se ha secado las lágrimas. Lo que no tiene de preparación lo suple con una inteligencia natural y un sentido de la observación fino. Solo necesitó dos llamadas para darse cuenta de que las cosas no iban bien. No se lo pensó más. Vino a casa para ayudar y se encontró con que su hija había perdido los papeles
-Ánimo yaya, le digo dándole una palmada en el hombro. Ella me mira, trata de sonreir y me pasa la mano por la cara. Para Isolina la de Telmo, como la conocen en el pueblo, eso es hacer un auténtico exceso. Ahora llaman al teléfono. Me levanto de la mesa para contestar, con la mala sensación de no haber sido capaz de darle un beso de consuelo a la yaya pero sé que no lo habría aceptado. Cojo el receptor
– ¿Si?… ¿La guardia civil?…. ¿Que está en León?… Está bien agente, muchas gracias. Iremos a buscarla esta tarde.
Cuando cuelgo el aparato mi abuela con los ojos echando ascuas me dice
-Ni se te ocurra. No es tu cometido. Ya hiciste bastante
Sin vacilar un segundo, se dirige al despacho de mi padre, llama con firmeza a la puerta y dice
-Victor, sal de tu pasmo. Tú y yo tenemos que ir a buscar a tu mujer.

EL LIMBO

Deseó morirse cuando vio la nota. La oposición no había salido como ella quería. Adiós proyectos ¿Qué le iba a decir a José Manuel? Los dos habían esperado mucho de aquel examen: una seguridad y la ocasión de hacer una vida juntos, fundar una famila ¿Y ahora? Solo le quedaba la frustración, el cansancio acumulado por las horas de estudio, unidas a los nervios de los últimos días.
Todo para nada.
La única opción que quedaba era la de esperar enganchada al limbo otra vez. Con desgana cogió el teléfono y marcó el número de su novio para darle la noticia. Este, en vez de mostrarse comprensivo, la llenó de reproches. Ella al principio sintió una desazón, que poco a poco, se fue transformando en rabia; antes de que pudiera darse cuenta, la replica llegó rápida a su boca.
– Oye, no soy yo sola la que tiene que contribuir ¿Qué me dices de la asignatura que te falta para acabar?
Y antes de que el muchacho pudiera responder colgó el teléfono. Entonces la adrenalina dio paso a una sensación de alivio que le permitió relativizar su situación. Ya habría otro oportunidad. Era cuestión de planificarlo todo mejor.