Entradas de juglar2

Hola: Mi nombre es Teresa Fernández-Barbón Fernández. Un día me pregunté como sería la experiencia de escribir un cuento o una novela. Tenía diecinueve años y aquello me parecía algo mágico e inalcanzable… hasta que un buen día me puse. Primero fue una palabra, luego otra. De ahí a tener construidas varias oraciones, fue sólo un paso. Con el tiempo fui descubriendo que es cuestión de práctica, no tomarte demasiado en serio y estar dispuesta (en mi caso, pues soy mujer) a convertir unos remiendos dispersos en una colcha o en un buen tapiz. Según se tercie, pero controlando. Este blog es para mí un medio de dar salida a mi expresión. Pero gracias a Mercedes Molinero, vuelvo a abrir la puerta para colaboraciones especiales Espero que disfrutéis.

Oro en las hojas

Oro en las hojas.
Una brújula loca
pende del cielo
y otra vez, como siempre
caerá la nieve
cubriendo los sepulcros
de los que ya se han ido.
Los cementerios son
archivos llenos
de historias incompletas
¿Habrá quizás
entre esas páginas
marchitas, solo una
con un círculo pleno?
El viento arrastra
sus cadenas igual
que una visión errante
llena de culpa.
Mi pregunta se queda
sin ninguna respuesta.

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La tormenta que se avecina

El sol se posa sobre mi piel
como una brasa encendida.
Leo, pero en realidad
mi cabeza da vueltas,
mientras a mi lado
la madre duerme;
siento envidia, mis ojos
no pueden cerrarse
ante este cielo como el mar
en los dias bonancibles,
que bajo su calma,
oculta la tormenta que se avecina

UNA OPORTUNIDAD

Hacía tiempo que tenía asumido que el resto de sus días lo pasaría sola; no porque le faltasen ocasiones, solamente no había encontrado a nadie que encajase con ella. Sin embargo la independencia económica que le proporcionaba su trabajo como fotógrafa le permitía organizar la vida sin tener que rendir cuentas a nadie, de forma que no echaba de menos la vida en pareja.
Después de su horario laboral en el estudio con las consabidas bodas, comuniones, aprovechaba cualquier rato que tuviese libre para sacar instantáneas de paisajes, retratos. Las vacaciones las dedicaba a conocer el mundo acompañada de alguna amiga, pero algunas veces tenía la sensación de que dejaba pasar ocasiones en las que podía entablar buenas amistades. Este hecho, aunque no le quitaba el sueño le hacía comprender que no podía cerrarse a todo: “La próxima vez procuraré tener los ojos más abiertos se prometíó y algo más tranquila continuó con su vida sin darle más vueltas al asunto.
El tiempo transcurrió a velocidad de vértigo. Antes de que pudiera darse cuenta ya había llegado el momento de planificar su periodo vacacional. Esta vez ella y su amiga Beatriz decidieron ir de crucero por el Mediterráneo. Beatriz tenía ganas de conocer Italia y ella al saber que entre las excursiones programadas estaba Florencia, aceptó el plan sin pensárselo dos veces. Dias después el barco zarpó de Barcelona rumbo a su primera escala, Niza. La vida a bordo era tranquila pero algo monótona. Beatriz se pasó los días tumbada aal sol delante de la piscina. Ella, con su inseparable cámara se dedicó a retratar a los pasajeros que se lo permitían y a algunos miembros de la tripulación. Una mañana le hizo una foto de imprevisto a un hombre que leía el periódico, apoyado la barandilla. El modelo, en vez de incomodarse por ello, se ofreció para hacerle un retrato a ella. Sin quererlo la fotógrafa echó una carcajada.
-Déjeme la cámara. Insistió él. Prometo que la sacaré de cuerpo entero. Y así como está la foto, es perfecto.
Riendo todavía ella le entregó la cámara. El hombre la manejó con habilidad y después de hacer un par de fotos, los dos se pusieron a charlar de libros, de viajes. Cuando llegó el momento de separarse él le dijo
-A propósito soy Alfredo ¿Y Tú? Porque puedo tutear ¿No?
-Claro, yo soy Mirian, le contestó ella con una naturalidad que hacía tiempo no mostraba con alguien de afuera. En los viajes ella no pasaba de intercambiar la simples frases de cortesía. Cuando él se fue, Miriam se puso a examinar las fotos que le había hecho Alfredo: Nada que objetar, las imégenes eran limpias y había que reconocer que la había sacado bien, centrando el objetivo en aquello que según los que la conocían bien, la realzaban: Los ojos y la sonrisa.
Mas tarde, después de enseñarle las fotografías a Beatriz, Mirian le comentó
-No sé si volveré a hablar con este hombre, pero si surge una oportunidad te prometo que no la voy a desaprovechar.

Gozo y tensión

El verano es sangre

que se pierde en el salitre.

Gozo y tensión.

Una cuerda rechina

entre los clavos .

El azul del cielo es una losa

pesada. Los signos de interrogación

amenazan desde el aire.

Las burbujas de cieno

quedan al descubierto.

Aviones afilados desde lo alto:

Las gaviotas proclaman su pánico.

A perro flaco

Por segunda vez en lo que va de noche la abuela llora. El dicho de que a perro flaco…. parece que va cumpliéndose punto por punto. No hace ni dos semanas que mi hermano ha muerto de una sobredosis, y a mi madre no se le ocurre otra cosa mejor que desaparecer. Si soy sincero no debería de extrañarme. Estos últimos días le dio por ir a los sitios que Joel frecuentaba. Llegaba a las tantas borracha o drogada, pero no estaba ida.
A mi padre esto lo supera. Se refugia en el trabajo y después del funeral de su hijo ha bloqueado el paso a las lágrimas. Cuando se enteró de la desaparición de su mujer, se encerro en su estudio y me dejó a mi solo con el fregado. Esta tarde no fue una de las mejores de mi vida. Elisa mi hermanas pequeña ha tenido problemas en el Insti. Ayer llamaron a casa, Se había peleado con una compañera y se había enfrentado al profesor de guardia. Como parece ser la tónica en estos tiempos, me tuve que comer, como quien dice, el marrón. La cara que puso el jefe de estudios cuando me vio en su despacho a mí en vez de mi padre fue todo un poema. Argumentó que yo no tenía la representación del cabeza de familia, yo le dije que era mayor de edad, le dí la mejor excusa que me pareció para mi padre y escuché con la mayor tranquilidad ue pude la exposición de los hechos. Después busqué a mi hermana por todo el Instituto. Me la encontré en el bar de la esquina con la cazadora preferida de Joel. La agarré por el brazo, la saqué fuera y traté de quitársela. El pollo que montamos fue de los que hacen historia, Terminé abofeteándola y ella me arañó la cara. Desde entonces está encerrada en su cuarto, del que no salíó ni para comer.
Y ahí esta abuela. La pobre yaya trata de mantener el tipo delante de nosotros. Ahora que piensa que no la veo se ha sacado un clinex del bolso, finge que se suena, pero se ha secado las lágrimas. Lo que no tiene de preparación lo suple con una inteligencia natural y un sentido de la observación fino. Solo necesitó dos llamadas para darse cuenta de que las cosas no iban bien. No se lo pensó más. Vino a casa para ayudar y se encontró con que su hija había perdido los papeles
-Ánimo yaya, le digo dándole una palmada en el hombro. Ella me mira, trata de sonreir y me pasa la mano por la cara. Para Isolina la de Telmo, como la conocen en el pueblo, eso es hacer un auténtico exceso. Ahora llaman al teléfono. Me levanto de la mesa para contestar, con la mala sensación de no haber sido capaz de darle un beso de consuelo a la yaya pero sé que no lo habría aceptado. Cojo el receptor
– ¿Si?… ¿La guardia civil?…. ¿Que está en León?… Está bien agente, muchas gracias. Iremos a buscarla esta tarde.
Cuando cuelgo el aparato mi abuela con los ojos echando ascuas me dice
-Ni se te ocurra. No es tu cometido. Ya hiciste bastante
Sin vacilar un segundo, se dirige al despacho de mi padre, llama con firmeza a la puerta y dice
-Victor, sal de tu pasmo. Tú y yo tenemos que ir a buscar a tu mujer.