EL LIMBO

Deseó morirse cuando vio la nota. La oposición no había salido como ella quería. Adiós proyectos ¿Qué le iba a decir a José Manuel? Los dos habían esperado mucho de aquel examen: una seguridad y la ocasión de hacer una vida juntos, fundar una famila ¿Y ahora? Solo le quedaba la frustración, el cansancio acumulado por las horas de estudio, unidas a los nervios de los últimos días.
Todo para nada.
La única opción que quedaba era la de esperar enganchada al limbo otra vez. Con desgana cogió el teléfono y marcó el número de su novio para darle la noticia. Este, en vez de mostrarse comprensivo, la llenó de reproches. Ella al principio sintió una desazón, que poco a poco, se fue transformando en rabia; antes de que pudiera darse cuenta, la replica llegó rápida a su boca.
– Oye, no soy yo sola la que tiene que contribuir ¿Qué me dices de la asignatura que te falta para acabar?
Y antes de que el muchacho pudiera responder colgó el teléfono. Entonces la adrenalina dio paso a una sensación de alivio que le permitió relativizar su situación. Ya habría otro oportunidad. Era cuestión de planificarlo todo mejor.

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