Mantra obsesivo

Uno, dos y tres
las notas del piano
me llevan al limbo.
Mi limbo es una habitación
con los trastos desordenados,
donde reina el vértigo.
En pocos pasos, llego
al camino de la resaca,
repitiendo como un mantra
obsesivo, el deseo del sabio.
Que nada haya sido en vano,
que nada haya sido en vano.

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