El arranque

Cuando el abuelo murió, todos fueron a despedirlo. El día era borrascoso; las cosas, sin embargo se desarrollaron según lo previsto. Terminadas las últimas condolencias, la vida volvió a asomar insultante por la puerta. Tía Lucila, discutió como siempre con otro de sus cuñados. Por una simple tontería. El rifirrafe se acabó saldando con una patada a la caldera de la calefacción.

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