Promesa firme

No me hace falta
convocar a la muerte;
muero muchas veces,
yo sola, o al menos
de vez en cuando la rozo.
No volveré a decirte,
madre,
que cortaré el hilo
que teje la parca.
No lo volveré a decir
aunque la boca se llene
de ácido y sal.
Ya conozco el linde
resbaladizo del camino
cuando no deseo nada,
cuando mis sueños se transforman
en entelequias,
cuando me desdoblo
y me desplomo en lo más profundo.
Pero no puedo dejarme caer
Tengo miedo, al igual
que la tía
Si, ya sé lo que es morir.
Mañana me pondré
los pendientes más pequeños
para volver a la vida

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