Del cobalto a la espiga

Cielo de color cobalto,
adornado con diamantes helados,
suspendido sobre nuestras cabezas.
La niebla se va hacia el río.
Por el cauce frío,
bajan los muertos ¿Qué será de aquellos
que están vacíos de abrazos.
Frío por el cuerpo y por los recuerdos.
Los juguetes se quedan arrinconados
en el fondo del armario
Viaje sin dirección determinada:
los montes se ven lejanos,
Un rosa indecible los envuelve;
las gaviotas entonan su lamento:
La nieve se acerca a la par que las sardinas.
Se quedarán dormidos los colores.
Echaré a andar,
me acompañará el silencio.
Cuando llegue a mi destino,
quedaré convertida en una espiga.

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