Transformación

Érase una vez un acantilado…Alto, escarpado, situado junto al mar.
Nublado en los días de frío, solano en los de bonanza.

Vivía allí una bandada de gaviotas muy poblada
que ocupaba por entero aquella superficie áspera,
tapizada de pedrusco y verde.

Por el día, mientras los mayores buscaban el alimento
los más pequeños entretenían el hambre picoteando lo que encontraban por el suelo. Como eran muchos, no alcanzaba para todos. Las peleas eran frecuentes y los más hábiles
Se llevaban lo mejor.

pero un atardecer, cuando el sol brillaba en el cielo como un disco de fuego, tiñendo las últimas brumas del día de oro y púrpura, dos de aquellos rayos refulgentes
Tocaron la cabeza del más torpe:
De inmediato sintió que su cuerpo ardía.
abatido por las arcadas y las sacudidas.
Gritó: Sus quejidos llenaron todo:
El aire, la playa, las olas…

Nadie parecía darse cuenta, y el insignificante polluelo
Entre agudos dolores, se fue transformando en águila.
Su plumaje parduzco se volvió rojo y esmeralda.
Sus ojillos, en penetrante gris acero
y sus débiles patas en garras sólidas y afiladas.

Dio un paso, salto al vacío y con majestuoso vuelo, se perdió entre las nubes dejando tras de sí una estela de colores ante la mirada atónita de otro compañero que se quedó esperando hasta que el ausente regresara.

La bajamar comenzaba y las olas saludaban con un tenue murmullo a la alborada.

“-Dime ¿donde has estado? ¿Qué has visto? ¿Qué hay allá arriba?”
le preguntó, cuando ya de vuelta, el viajero cansado, se posó en el suelo

“-Estuve en la región donde el firmamento se vuelve cárdeno
Como las llamas; donde el grifo de ligeras alas tiene sus dominios.
Allí el viento sopla con tal fuerza que no hay sonido que pueda superarle.

Atravesé tupidos bosques; contemplé praderas cuajadas con las flores más exóticas. Vi montañas de cristal y jade, nevar en el desierto
y vi como el fénix se levantaba de sus cenizas para reemprender su vuelo.

Bebí en las cristalinas aguas. Oi cantar a las sirenas.
Asistí al baile de las hadas.”

“-¿En este tiempo?”
-…
Entretanto, el águila volvía a ser polluelo

“-Allí arriba el tiempo no existe porque las ilusiones se mantienen lozanas alimentadas por los sueños de mil generaciones de criaturas humanas que los inventaron. Lo que aquí no es más que un suspiro Es el anticipo de la eternidad allá.”

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4 thoughts on “Transformación

      1. Pues no. Lo escribí con 23 años. Y recuerdo que lo leiste. Me dijiste que aquello era un cuento
        Estaba en carrera, el surrealismo pegaba fuerte

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